Hace unos días, Virginia me regaló unas zapatillas que compramos en el Alcampo. Ese mismo día fuimos también a El Corte Inglés a realizar algunas compras. Cada vez que pasábamos por los arcos para evitar robos, se ponían a pitar.
Nos quedamos algo moscas, porque pitaron incluso cuando todavía no habíamos comprado nada.
Cuando terminamos de comprar todavía no habíamos averiguado cuál era la causa de que nos miraran como a mangones en El Corte Inglés; y cuando llegamos a casa me di cuenta de que las zapatillas tenían una etiqueta RFID, que había sido introducido en la fábrica (protegido en origen rezaba la pegatina, que se puede ver en la foto de la derecha).
Así que si quieres controlar por dónde va tu abuelo, regálale unas zapatillas del Alcampo
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Pues ahora que veo esto, casi mejor llevar la etiqueta RFID en las zapatillas. Y digo yo, ¿por qué no se tatúa un código de barras en la nuca?