En Libertad Digital podemos leer una noticia propia de la más famosa novela de Orwell.
Unos ladrones proponen que sea necesario tener una licencia para poder participar en Internet (navegar, mandar correo electrónico, etc), de modo que se acabe con el anonimato en la red.
Es una idea genial. De hecho, si quieres ser anónimo es que nada bueno pretendes, ¿o no?
Es más, quizás haya que ampliar la medida, y que todos llevemos en la frente el DNI, un certificado de penales, y la última nómina (en el caso de estudiantes, las notas del último cuatrimestre). Así podríamos ser denunciados fácilmente cuando realicemos alguna acción reprobable. Los obreros podrían ser denunciados por acoso sexual por cualquier mujer que se sintiera contrariada al ser objetivo de los piropos, se podrían tener fácilmente controlados a los estudiantes para que no hicieran novillos, los padres controlarían donde van sus hijos, la SGAE controlaría qué canciones escuchamos, cuando pagáramos con tarjeta no sería necesario enseñar el DNI (lo llevamos en la frente); en definitiva, éste sería un mundo más seguro, pacífico y cómodo.
Y cuando se popularicen las etiquetas RFID, todos con una implantada en la nuca, para evitar la molestia de llevar el DNI en la frente.
