Hace poco leía en otro blog (El Sentido de la Vida) cómo su autor se llevaba de vez en cuando alegrías al recibir emails de gente que leía su blog, y le confesaban que pasaban buenos momentos leyéndolos.
Yo no llego a ese punto, porque mis historias son aburridas
, pero sí que me llevo alguna alegría de vez en cuando. Esta vez ha sido un amigo al que hace unos dos años que no veía. Por casualidad encontró mi blog, y me ha enviado un email de esos que casi te hacen llorar de alegría. Bueno, sé que váis a pensar que soy un exagerado, pero lo cierto es que el tener noticias de él después de dos años me ha alegrado el día (incluso la semana diría yo
).

Aggg, ¡qué rollo de post!
[…] En definitiva, gracias a la tecnología seguimos en contacto, con dos años y miles de kilómetros de por medio. Este blog ha hecho posible que mis amigos sepan de mí aunque esté lejos, y quien quiera contactar conmigo está a un email de distancia, no importa cuánto tiempo hace que no sepamos el uno del otro, o cómo de lejos nos encontremos el uno del otro. No es la primera vez que me pasa, y la verdad que con la de tumbos que llevo dados en los últimos años, casi ni me acordaba ya de toda la gente que se deja atrás y que por un motivo u otro, no vuelves a saber de ellos. Al menos si a alguno le da por buscarme un poquillo, me encuentra fácilmente. Tras la conversación de la que hablaba al principio, me había planteado ser más discreto en Internet, pero después de las alegrías que me da saber de gente a la que hace tanto que no veo, ni loco dejo de escribir en el blog, o de hacerme visible en Internet. […]