Eastman cierra su planta química en el Campo de Gibraltar. Esa planta fabrica tereftalato de polietileno, normalmente conocido como PET. Se usa, por ejemplo, en las botella de plástico de refrescos (de dos, uno y medio litro).
Esa planta se abastecía de otra de CEPSA (que se explota bajo el nombre de Interquisa, una filial del grupo CEPSA) que produce ácido tereftálico purificado (PTA). El PTA es la materia prima para producir PET, y no se emplea como producto en sí, ni para fabricar ningún otro producto. La fábrica de Interquisa estaba directamente conectada con la de Eastman, de modo que quedaban plenamente integradas, eliminando los costes de transporte y almacenamiento del PTA. Por tanto, es muy probable que el cierre de Eastman acabe afectando a Interquisa.
Cuando perdía el tiempo por la industria química, ya me olía que no tardaría mucho en llegar la reconversión industrial. Por ejemplo, en el Campo de Gibraltar CEPSA contrataba personal técnico a ritmo de unas 60 personas al año hasta hace un par de años. En los últimos dos habrán contratado en total a 45 personas, y creo que han dejado de contratar nuevo personal en 2006. Por ejemplo, tengo un amigo que finalizó la Ingeniería Técnica Industrial en 2006, y todavía está esperando a que se abra alguna nueva convocatoria para operadores de planta química.
Además, todas estas plantas petroquímicas dependen de la refinería que tiene CEPSA en el Campo de Gibraltar. La estrategia adoptada es dedicar la mayor parte de la producción a la petroquímica, de la que se obtienen productos con un valor añadido mucho mayor que con combustibles, y construir las plantas petroquímicas necesarias alrededor de la refinería, que las abastece con los productos necesarios. Así, por ejemplo, Interquisa recibe sus materias primas de la refinería, y produce las materias primas para Eastman.
Sin embargo, aunque esta estrategia es acertada, parece que en otros países con costes laborales mucho menores que España se obtiene una rentabilidad mucho mayor (los sueldos en la industria química son muy superiores a la media, incluso para puestos técnicos de baja cualificación). Esto provoca que los productos petroquímicos fabricados en España no puedan competir por ejemplo con los que se fabrican en China (sin ir más lejos, China es el principal productor mundial de PET).
A esto hay que añadir que la mayoría de las fábricas del Campo de Gibraltar tienen unos 40 años. La tecnología actual tiene unos rendimientos mucho mayores que la de esas fábricas. Por ejemplo, con tecnología antigua es muy complicado que la refinería pueda respetar los límites de emisiones de aromáticos que se establecerán en los próximos años en la Unión Europea. De todas formas, la planta de Eastman se construyó en la década de los 90, con toda la tecnología disponible en aquel momento.
En resumen, que se repite la misma historia de siempre. Mano de obra más barata en otros países, tecnología obsoleta que implican reconversiones inasumibles. En fin, sólo espero que los últimos coletazos duren un par de décadas, para que mis amigos puedan por lo menos vivir la reconversión desde la seguridad de sus jubilaciones. Y para el resto, otro palo que hunde más al Campo de Gibraltar en la miseria. Habrá que ir pensando en cambiar de negocio.
