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¿De quién es la culpa del mileurismo?

Escrito el Viernes 23 Marzo 2007

Acabo de leer una entrada en el blog de Ricardo Galli, donde se quejaba de que se culpe a la universidad española del mileurismo. Lo hacía en referencia a otra entrada de Martin Varsavsky. En esa última entrada hay otra referencia a la opinión de Varsavsky sobre las causas del mileurismo.

Aunque Ricardo tiene bastante razón en muchas de las cosas que dice, yo creo que Varsavsky no va muy desencaminado en su análisis de las causas del mileurismo.

En primer lugar aclararé que yo también soy mileurista, tengo que vivir compartiendo piso, y aunque en general estoy contento con mi situación actual, es cierto que soy una “víctima” del mileurismo, en el sentido de que no puedo acceder a una vivienda por mis propios medios, que tengo un sueldo bajo comparado con mi cualificación, etc. También aclararé que soy titulado universitario (ingeniero), con dos premios extraordinarios fin de carrera (ingeniería superior e ingeniería técnica), y en la actualidad realizo un doctorado cobrando una beca de Formación de Personal Investigador. Es decir, que fui un buen estudiante, y contaba con un expediente académico bueno (si bien es cierto que la universidad en la que estudié no es de las más prestigiosas, por decirlo suavemente).

Esto demuestra en primer lugar una de las tesis de Varsavasky, los mejores expedientes académicos también son mileuristas. Tengo que reconocer sin embargo que soy mileurista por decisión propia, porque abandoné un trabajo bien pagado por dedicarme a la investigación. Pero lo cierto es que los investigadores en España (que se suponen que son los mejores expedientes académicos) son mileuristas, porque esa es la cantidad que se cobra en las elitistas becas de investigación (es decir, no sólo están mal pagadas, sino que también son muy pocas).

Lo cierto es también que la mayoría de la gente que sale de la universidad se encuentra con problemas para encontrar un trabajo acorde con su nivel de cualificación, y que cuando encuentran algo, suele ser con un sueldo mileurista. No importa qué expediente hayan tenido, bueno o malo.

Nuestra generación, la de los mileuristas, ha sido probablemente la primera generación en la que todo el mundo ha ido a la universidad. Muy poca gente de mis conocidos no ha ido a la universidad. El resultado es que el mercado laboral está inundado de titulados. Si aplicamos la ley de la oferta y la demanda, las empresas estarían dispuestas a pagar más por un titulado si éstos fueran escasos; como hay abundancia y es fácil encontrar titulados, se paga menos por ellos. Así de simple.

Esta abundancia de titulados también hace muy difícil distinguir a los buenos de los malos. En la actualidad, el nivel de exigencia en la universidad española es bajo. Yo sé que he salido de la universidad sabiendo menos y teniendo menos habilidades que un ingeniero hace 15 años, o que un ingeniero de alguna otra universidad más prestigiosa. Sin ir más lejos, cuando leo el BOE que dice cuáles son mis atribuciones profesionales, me da miedo, porque hay muchas que no tengo ni remota idea de cómo se podrían hacer. Es decir, prácticamente cualquiera que pase cierto tiempo en la universidad obtiene un título, sin demasiado esfuerzo. La cantidad de esfuerzo necesaria para obtener el título es lo que le da valor. Si una empresa es consciente de que un titulado lo ha sido sin esfuerzo, no confiará en las habilidades que se presuponen que tiene.

La falta de esfuerzo es el resultado de muchos factores. Las pocas perspectivas de futuro, una diferente actitud ante la vida propiciada por la educación que hemos recibido, la que sea. Pero un factor que en mi opinión es fundamental es el valor que los estudiantes perciben por la posibilidad de sentarse en un aula en la universidad. Una matrícula universitaria cuesta, como mucho, 1000 Euros anuales. Si tienes beca, no te cuesta nada. Obtener una beca es más un trámite administrativo que un verdadero proceso competitivo para becar a los mejores. Es decir, los estudiantes perciben que el valor de una plaza en la universidad es muy bajo. El valor que perciben es el valor que le otorgan, y de ese valor otorgado a su plaza universitaria, depende fundamentalmente la cantidad de esfuerzo que invertirán en aprovechar la oportunidad.

Ahora mismo estoy en Grecia, donde acaba de finalizar una huelga brutal (en el sentido más literal de la palabra) de estudiantes. Otro día hablaré sobre las razones de la huelga. Ahora me quiero centrar en el valor que los griegos perciben por sus plazas universitarias. Los estudiantes han estado varios meses de huelga, han paralizado las universidades (en muchos casos, también las han destrozado). No les importa. Aquí en Grecia la universidad es completamente gratuita; incluso los libros lo son. Nada me cuesta, luego nada vale. Me puedo permitir el lujo de perder un curso para protestar contra una ley que en realidad no comprendo bien. Pero como no va a tener ninguna consecuencia para mí, no pasa nada. Las cifras dicen que en Grecia hay 100.000 estudiantes matriculados sin haber terminado la carrera en el doble del tiempo mínimo (para compararlo con España, tienen 100.000 estudiantes que llevan matriculados al menos 10 años en licenciaturas, o 6 en diplomaturas). Nada me cuesta, luego nada vale, luego nada me esfuerzo.

En resumen, tenemos tres factores:

  • Mercado inundado de titulados, porque cualquier obtiene un título.
  • Títulos sencillos de obtener porque el nivel es bajo.
  • Nivel bajo por la falta de esfuerzo de los alumnos (de lo contrario, habría que suspender a todo el mundo, que para mi sorpresa no se permite en la universidad).

Hablemos ahora también de la mentalidad de los estudiantes. ¿Qué quieren los estudiantes? ¿qué les motiva? Por mi experiencia, casi todos mis compañeros querían conseguir un trabajo fijo (si es funcionario, mejor), con un sueldo estable, que fuera para toda la vida, de modo que no se tuvieran que preocupar por su futuro nunca más. Es algo comprensible. Pero esto engendra gente sin iniciativa, como bien comenta Varsavsky. ¿Arriesgarse y perder esa estabilidad? ¿Estamos locos o qué? Con lo bien que estoy yo aquí. La gente sin iniciativa no innova, no crea empresas, en definitiva no emprende. Si no eres creativo, no tienes iniciativa, no emprendes, ¿qué puedes ofrecer a la sociedad? Pues no sé exactamente qué, pero sí sé lo que la sociedad te va a pagar por ello: 1000 euros al mes.

Esto es lo que nos enseñan en casa cuando somos jóvenes: consigue un trabajo estable, cómprate una casa, cásate, y ya serás feliz. No te enseñan a perseguir tus sueños, a arriesgarte por algo en lo que crees. En vez de enseñarnos a andar el camino, nos enseñan a sentarnos bajo el primer árbol que aparece en el camino. Personalmente he tomado riesgos en mi vida profesional, y cuando me pongo a pensar qué habría sido mi vida si no hubiera tomado esas decisiones, y qué es ahora mismo, doy gracias por haber tenido el valor (o la inconsciencia) de tomar la decisión de arriesgarme.

Teniendo en cuenta todo esto, ¿cuál es la solución para el mileurismo? Obviamente los cambios necesarios son muchos. Pero uno de ellos es la universidad. Una universidad que no cuesta nada (tanto en esfuerzo económico como en esfuerzo de trabajo personal del alumno) es una universidad que no vale nada. Los titulados de una universidad que no vale nada no pueden aspirar a un sueldo mejor, porque nada tienen que aportar como para que alguien esté dispuesto a pagarlo. Un sistema de becas no competitivo no vale tampoco para nada. La universidad, nos guste o no, no es para todo el mundo, sino para todo el mundo que la pueda aprovechar. Becar a quien no va a aprovechar la oportunidad es tirar el dinero. No exigir un nivel académico adecuado a quien se presenta a una beca para la universidad, y por el contrario maximizar el número de becas, hace que las becas sean inútiles, porque es poco dinero. El criterio de reparto de las becas debería cambiarse, y becar de manera generosa sólo a estudiantes excelentes. El resto, si de verdad quieren acudir a la universidad, que se esfuercen, tanto en lo económico como en lo académico.

El otro cambio es en la mentalidad de los estudiantes. Tenemos que dejar de engendrar funcionarios para empezar a engendrar emprendedores. No me refiero sólo a gente que quiera crear su propia empresa, sino gente que esté dispuesta a perseguir sus sueños arriesgando si es necesario. El despegue económico, tecnológico y científico de España debe sustentarse en gente capaz de asumir riesgos, de crear, de tener ideas, y de perseguirlas.

Mientras la universidad siga costando poco, mientras los estudiantes obtengan títulos sin esfuerzos, mientras su ideal siga siendo un funcionario, seguiremos siendo un país medianito, donde nuestros titulados sólo pueden aspirar a cobrar 1000 euros al mes.


6 comentarios en la entrada '¿De quién es la culpa del mileurismo?'

  1.  
    26.3.2007 | 7:09 pm
     

    Realmente vale tan poco el título, que una vez consigues algo de experiencia profesional casi es lo único que miran en tu currículum.

    Buen artículo.

  2.  
    Un funcionario
    17.7.2007 | 6:13 pm
     

    Vamos a ver. Creo que tu visión del mundo está llena de prejuicios. Yo también soy titulado, mi expediente fue bueno (eso sí, sin premio extraordinario de carrera) y al terminar mi carrera -derecho- opté por opositar. La visión del funcionario como “el hombre gris” es totalmente errónea. En la Administración hay personas de todo tipo, como en el mundo empresarial. Incluso hay funcionarios que son primeras espadas en el mundo de la innovación.
    Además, te contradices en lo siguiente: quieres una universidad competitiva -que todo el mundo se gane su oportunidad- pero te opones al sistema funcionarial, al que sólo pueden acceder precisamente los que han superado un proceso selectivo durísimo. La expresión “no has estudiado hasta que estudias una oposición” no es ninguna exageración. Pregúntaselo a tus conocidos funcionarios.
    Es cierto que hay funcionarios que se acomodan y no buscan mejorar en su carrera profesional. Ovejas negras las encontrarás en todos los rebaños.

    En cuanto a la expresión “una universidad de más prestigio”, creo que debemos deshacernos ya de estos prejuicios. Por ejemplo, si yo estudio derecho, el derecho es el que es. Por mucho que estudie en otra universidad de más renombre no me van a enseñar un “derecho oculto o secreto que sólo conocen ellos”.
    Incluso diría que es más probable haber recibido clases de buenos profesores y catedráticos en universidades pequeñas, que en las grandes y solicitadas universidades prestigiosas donde al final de tu carrera puede que sólo hayas visto a los catedráticos en los pasillos.

    En definitiva, creo que tu comentario es bueno pero es preciso huir de los prejuicios.

  3.  
    18.7.2007 | 10:40 am
     

    Gracias por tu comentario.

    No creo que mi visión esté llena de prejuicios. Es obvio que dentro del cuerpo de funcionarios habrá personas muy válidas, tanto o más que en cualquier otro sector. Pero en mi opinión, en términos generales, quien aspira a ser funcionario es alguien que valora por encima de todo la estabilidad de un puesto de trabajo indefinido, más que alguien que valora por encima de todo hacer realidad sus sueños aun arriesgando estabilidad. Además, por lo que he podido ver entre mis compañeros mientras estudiaba en la universidad, casi todo el mundo valoraba la estabilidad por encima de todo, incluso aunque tuvieran que arriesgar no hacer realidad sus sueños. En resumen, creo que la mayoría de la gente es conformista, y nuestros universitarios son educados (tanto en casa, como en la escuela, etc) para ser conformistas.

    Sobre el acceso a la universidad, créeme, trabajo en una universidad, veo de cerca lo que ocurre en el acceso a la universidad. Tienes toda la razón cuando dices que las pruebas de acceso a los cuerpos funcionarios son durísimas, y que por tanto quien accede siguiendo esa vía debe ser competente. Sin embargo, te sorprendería la de “atajos” que que se inventan para superar esos filtros.

    Sobre el sistema funcionarial en la universidad, no me opongo a que haya filtros, al contrario, cuantos más mejor. Lo que creo que es poco eficiente es otorgar plazas permanentes sin valorar los méritos que se desarrollan mientras se disfruta de esa plaza. Por ejemplo, si un profesor titular se limita a dar sus clases, sin aportar nada más, incluso sin acudir en otro horario a la universidad, vivirá tranquilo, nadie le dirá que no está trabajando lo que debiera, etc. ¿Por qué no se puede expedientar e incluso despedir a la gente que no cumple con su trabajo?

    Quizás me he expresado mal y te puedes haber sentido ofendido como funcionario. Pero tienes que reconocer que un sistema que no premia a los mejores, que no incentiva que la gente haga mejor su trabajo, y que tampoco castiga a quien no cumple con su trabajo, es un sistema poco eficiente y que fomenta el fraude.

  4.  
    Un funcionario
    18.7.2007 | 9:08 pm
     

    Herraiz, estoy totalmente de acuerdo con tu comentario final. Sin embargo, he vivido en primera persona oposiciones a los más altos cuerpos funcionariales y créeme, la gente que oposita con vocación está persiguiendo un sueño, no sólo de estabilidad sinó también de realización personal.

    Reconozco que no he vivido de cerca el acceso a la función pública universitaria y no dispongo de información suficiente cómo para vertir una opinión al respecto. Por eso creo en lo que explicas y que seguramente habrá que hacer algo al respecto.

    Por último, respecto a la aplicación del régimen disciplinario para los casos de incumplimiento de las obligaciones, estoy totalmente de acuerdo contigo. En mi trabajo estoy en el servicio jurídico de un departamento de personal y esta es una opinión compartida por todos mis compañeros. La conducta de determinados funcionarios es inaceptable y nosotros, los que nos consideramos “buenos funcionarios profesionales” deberíamos ser los primeros en exigir esa buena conducta para que la imagen de nuestros cuerpos profesionales no se vea manchada por culpa de los incumplidores.

    Por último, considero que tus reflexiones son buenas. Sigue escribiendo. Un saludo.

  5.  
    Caperucita Roja
    20.8.2007 | 7:03 am
     

    ¡Del capitalismo, coño! ¿o está ciego?

    El elitismo no solucionará el problema, lo agravará.

  6.  
    uno mas
    4.10.2007 | 9:01 pm
     

    Cuantos mas somos menos se nos necesita. Si soy prescindible no soy valorado y si no soy valorado no importa lo que haga… en fin.

    Vectores energético-monetarios dependientes de un consumo forzado nos llevan a una curva demografico-territorial en la que el individuo carece de valor individual y es valorado conforme a la masa a la que pertenece.

    Si no se cambia de sistema economico l unica solución es la disminucion de al poblacion.

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