Born to be geek!

Se acabó la huelga

Escrito el Lunes 26 Marzo 2007

Llevo ya tres semanas en Atenas, y hasta hoy la universidad no ha funcionado con normalidad. Mañana por fin realizaré la presentación que tenía que haber realizado nada más venir a aquí, y espero que pueda empezar algo del trabajo que tenía previsto hacer. Al menos he tenido acceso un huequecito en uno de los edificios de la universidad, y he podido continuar trabajando en otras cosas.

Atenas es bastante parecido a cualquier ciudad del sur de España. Mercados de frutas y verduras en la calle, con una periodicidad semanal. Tráfico caótico (tres veces me he tenido que apartar de un salto cruzando en verde para los peatones), ordenamiento urbanístico también caótico en algunas zonas, asfalto en condiciones pésimas en las calles no principales, las aceras también bastante estropeadas. La parte turística sin embargo es bonita, y afortundamente hay un parque cerca de casa, donde voy a correr de vez en cuando. Lo de correr en la calle lo descarté: si no me atropella un coche, seguro que me parto una pierna con algún boquete en la acera. Quería haber ido a una piscina cercana a nadar, pero los cachondos me pedían un certificado médico del cardiólogo y otro del dermatólogo.

Esperaba que Grecia fuera más barato, pero al menos en Atenas los precios son muy parecidos a España. La compra en el supermercado es algo más barata, y comer cerca de la universidad o la comida rápida también son baratas. El transporte público es mucho más barato que en España. Aunque el transporte de larga distancia vale más o menos lo mismo que en España; por ejemplo ida y vuelta a Salónica en tren de alta velocidad vale 65 Euros.

También hay diferencias en la ropa. Aunque por el contrario los zapatos parecen bastante más caros. El resto de cosas, o valen lo mismo que en España, o son incluso más caras. Por ejemplo, hace dos semanas nos tomamos en una terraza una Heineken y dos Coronitas: 16 Euros. El viernes, dos margaritas en un bar pijo de la zona de marcha de Atenas: 20 Euros. Los restaurantes son también caros. Ayer cenar me costó 30 Euros. Aunque cené como un señor.

Estaba en casa aburrido y sin ganas de cocinar nada. Empezé a curiosear un par de guías de viaje sobre Atenas en busca de algún restaurante indio. Pero no había nada. Mucho griego, algún italiano, un japonés (con un símbolo $$$$$$ que no invitaba a ir a cenar allí), y un tailandés (con un sólo símbolo $). A falta de indio, bueno será un restaurante tailandés. Bajé toda la avenida Patision (en esto Atenas se parece a las ciudades andaluzas, donde la gente le pone nombres a las calles diferentes a los oficiales; la avenida se llama 28 de Octubre en realidad, y así aparece en los mapas, pero nadie la conoce por ese nombre y todo el mundo la llama Patision) hasta el centro, y allí empecé a acordarme de los que hacen la guía del Lonely Planet. En primer lugar por recomendar un restaurante en una zona donde el único sonido que oía era el aullido de un lobo. Bueno, sigamos andando como si hubiéramos pasado por aquí dos mil veces. Disimuladamente miraba el plano para ver si iba por el camino correcto, y tras deambular por varias calles solitarias, convenientemente “perfumadas” por todo tipo de restos, justo donde en la guía ponía que había una plaza con el restaurante, había un edificio gigantesco. Genial. Puñetera guía para guiris.

Cuando iba a volverme por el mismo camino y cenar un gyro otra noche más (están ricos las cinco primeras veces que los pruebas, después ya empiezan a hartar un poco), por uno de los lados del edificio subía un grupo de gente, bastante animada. Venía ruido de esa dirección, como si hubiera un festival en la calle o algo parecido. Como no tenía nada que perder (dejo la cartera en casa y salgo sólo con algo de dinero y el DNI), me adentré más en aquel barrio inmundo, para ver qué narices era aquel ruido. Para mi sorpresa, a las 10 de la noche, en Atenas (donde las tiendas cierran en su mayoría a las 6 de la tarde), el 25 de marzo, día nacional de Grecia, donde no abre nadie (por ejemplo,muchos restaurantes que me encontré por el camino estaban cerrados), allí, en plena calle en un barrio inmundo, había un mercadillo tailandés, con todo tipo de cosas a la venta. Pero lo mejor de todo es que justo en la misma calle había un restaurante indio, con una pinta excelente. Un oasis vamos.

Abrí la puerta del restaurante, y le hice a la camarera la pregunta tonta del día: Do you speak English?. Respondió con un Yes, of course! un pelín alterado. Pero el trato fue excelente. Y la comida aún mejor. Ya echaba de menos la comida india. El sitio era de lo más acogedor. Música agradable. Iluminación tenue pero suficiente para no cenar a tientas. Los precios eran algo caros; 30 Euros por un plato de pakora y otro de cordero al curry. Lo mismo te solía costar unos 10$ (7 Euros) en Canadá, aunque en restaurantes de comida rápida. A los que vengan a visitarme a Atenas, ya saben a dónde les voy a llevar a cenar.

El resto de mi estancia ha sido bastante típica. He hecho las visitas de rigor a los sitios turísticos. He tomado fotos como buen turista. He ido de compras por el centro. He visto que los lugares de marcha en Atenas son algo raros. Porches, BMWs y coches por el estilo aparcados a los pies de lo que parecen ser naves industriales semiabandonadas. He ido a hacer la compra y he tenido que pedir ayuda para pesar la fruta en el autoservicio del supermercado (idea por si algún día monto un supermercado: iconos en vez de nombres en el peso). He visto una máquina de “vending” que en vez de tener chucherías tenía libros (!?), a ver si le hago una foto porque nunca he visto nada parecido.

Hasta aquí mis primeras tres semanas en Atenas.


  1.  
    Caperucita Roja
    20.8.2007 | 7:10 am
     

    Pues va aser que sí el prejuicio (la miopia social) dirige tu vida.

    Grecia tiene €, luego comparte nuestro espacio económico, luego… las cosa valen más o menos lo mismo, curioso…
    Lo que pasa en Atenas no pasa en lugar alguna de España (la de hoy al menos, en el cine de grise puede…)

    TEmbien en Madrid y Barclona hay calles y barrios que la población de nomina de forma diferente a la oficial ¿tú de donde eres? ¿vives directamente en un callejreo?

  2.  
    Caperucita Roja
    20.8.2007 | 7:31 am
     

    Me había saltado los dos útimos párrafos y me he quedado alucinado, pero de verdad.

    Creo que el inglés está reduciendo tu capacidad cerebral. Preguntar en Grecia, en un restaurante indio que si hablan “english”, ¡anda repasa la historia de ambos paises y lo comprenderás.

    Ciertamente eres un “marciano”, lo del “polígono industrial discotequero es algo que está a la orden del día en cualquier gran ciudad del mundo, pero tú has tenido que ir a Grecia descubrirlo ¡ah, yo no he pisado un sitio de esos, pero… leo la prensa y hasta me entero de las noticias de la TV!

    ¡Máquina expendedora! que es muy fácil.

    ¿Tú en que super te pesas la fruta? es obvio que en ninguno. Yo en todos los que recuerdo las teclas del peso electrónico están decoradas con un dibujo de la fruta o verdura en custión, con sus diferente variedades (pera, pera limonera y hasta la perita de San Juan).

    Lo dicho, hay que abrir las miradas…

  3.  
    Caperucita Roja
    20.8.2007 | 7:33 am
     

    ¡Maldito teclado! …marchando un curso de mecanografía.

    Tambien en Madrid y Barcelona hay calles y barrios que la población denomina de forma diferente a la oficial; tú ¿de donde eres? ¿vives directamente en un callejreo?

  4.  
    Caperucita Roja
    20.8.2007 | 7:34 am
     

    También
    Callejero

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