Se ha ordenado el secuestro del último número de la revista “El Jueves” por contener en su portada una caricatura de los príncipes de España.
No sólo tenemos los ciudadanos que soportar el mantenimiento del tren de vida de la familia real, entre lujos y derroches, sino que resulta que tampoco se les puede criticar ni caricaturizar. En España todos los ciudadanos son iguales ante la ley, menos unos pocos privilegiados. ¿Se secuestraría el número si la caricatura fuera de cualquiera otros dos personajes públicos?
Aunque nos gusta pensar que somos un estado moderno y democrático, lo cierto es que nuestras leyes todavía recogen instrumentos de censura para evitar las críticas a la familia real. Quizás sea porque existen motivos de sobra para criticar.
A ver si ahora salen de su escondite los mismos que pusieron el grito en el cielo cuando en Marruecos se encarceló a un periodista por realizar una caricatura del rey.
País de pandereta es lo que somos.
¡Los mismos derechos y deberes para todos los ciudadanos!

No te olvides de las viñetas de los caricaturistas daneses, que ahí se callaron hasta los del Jueves. Siempre hubo clases (y nunca mejor dicho)…
Hombre, no se callaron, hicieron una broma diciendo que no se atrevían a dibujarlo.
En realidad mi crítica no es contra el delito de injurias. Si te dibujan desnudo es normal molestarse y denunciar por injurias. Lo que critico es el trato de favor hacia la familia real, y que cuando un delito afecta a un miembro de la familia real (¿las demás familias son ficticias?), las medidas que se toman son mayores, y las penas también. En este caso, la medida del secuestro de la revista es completamente desproporcionada, y la posible pena (hasta dos años de cárcel) para los autores más desproporcionada todavía. Es vergonzoso que en España se puedan pasar dos años en la cárcel por dibujar una caricatura del rey. Eso es lo que hay que cambiar.