Born to be geek!

Prueba superada

Escrito el Lunes 13 Junio 2005

¡Lo hicimos! 63 millas de bicicleta (más de 101 kilómetros), desde Milton Keynes hasta Londres.

La ruta seguía el Grand Union Canal, por lo que la distancia era algo mayor que el viaje por carretera. Pero sin duda, mereció la pena:

Quedamos el sábado por la mañana, en el campus de la Open University. Poco a poco, y con algo de retraso, fuimos llegando todos. El día comenzó con problemas. Primero, Joan y Pejman habían intentado construir un carro para llevar todas las cosas cómodamente. Genial idea, aunque necesita algunas mejoras. Finalmente, nada de carro, mochila como todo el mundo. El segundo problema, los frenos de la bicicleta de Vanesa se quedaron trabados, y la rueda delantera no giraba. Un poco menos de ingeniería que con el carro de Pejman, y un poco más de apretar poniendo cara de bestia, y el freno volvió al sitio del que nunca debería haber salido. Perfecto, ya podemos empezar la marcha.

Verano azul en el canal
¡Allá vamos!

Nos dirigimos al canal, recogimos a Francis, que nos esperaba cerca de su casa, y comenzamos la aventura. Nos la prometíamos felices al comienzo. El canal tenía un camino estrecho, pero bastante plano y sin demasiadas dificultades. La euforia crecía por momentos.

El desayuno de los campeones
El desayuno de los campeones

No tardamos mucho en llegar a un pub, y decidimos parar para desayunar. Había que tomar fuerza para el camino. Sin embargo lo que algunos tomaron fue el polen que había en el ambiente. Los alérgicos caían como moscas. No pasa nada, esto está chupado, es todo llano.

Las primeras millas fueron fáciles. No eramos conscientes de tener demasiados problemas. Bueno, Vanesa parecía cansada, lógico, si tenemos en cuenta que llevaba el freno trasero trabado, e iba pedaleando y frenando al mismo tiempo. A pesar de ello, no paró en ningún momento. Todo el primer día fue con el freno accionado. Claro, así tiraba tanto el segundo día del pelotón.

El pelotón
El pelotón

No podíamos ir en plan Verano azul porque el camino era bastante estrecho. En cualquier caso, se le parecía bastante. Todo el mundo con su bici, alguno silbando, otro escuchando música, yo embobado diciendo: “oh un pato”, “oh un cisne”…

Qué bonito era todo. Algo tenía que pasar. Casi antes de la hora de comer, va y el pedal dice que está cansado y se sale de la bici. ¿Pero cómo? Si sólo tiene cinco días. Bueno, no pasa nada, Francis tiene herramientas. Empezamos a buscar en su bolsa, y ¡horror! no tiene nada para poner el pedal en su sitio. Bueno, no pasa nada, en el peor de los casos puedo decirle a Andrea que me recoja, …, pero, un momento, ¡si no sé dónde estoy! Francis dame lo que sea, que esto lo aprieto, aunque tenga que usar los dientes. Alicates, llaves varias, un par de destornilladores, todo lo que intenté fue en vano. Sólo conseguía apretarlo un poco, y se volvía a salir. Por suerte estábamos cerca de una marina (como un pequeño puerto para los botes del canal), y en todas hay un mecánico. Pero…. libraba los sábados :-( . Venga, vámonos a comer, que ya encontraremos solución.

Comimos en un pub cercano a la marina, pan, mantequilla (en UK que no falte ;-) ), jamón, queso, fruta, salsa noséqué, los melones de Pejman, etc. Durante la comida pudimos descubrir lo mucho que le gusta a Pejman su navaja, peló y cortó los melones, como cinco o seis manzanas, y porque no había nada más por allí…

Salí un poco antes, con mi mutilada bici, para darme algo de ventajilla. Allí estaba yo, preguntándole a todo bicho viviente si tenía herramientas. No llevaba ni cien metros cuando un pescador respondió que tenía. El hombre apretó la tuerca, y el pedal no había quien lo moviera. ¡Salvados! no sé cuántas veces le di las gracias al hombre, sólo me faltaron reverencias. Ya podíamos continuar como si nada.

El lago de los cisnes
Primera bifurcación

Poco después llegamos a la primera bifurcación. Unos minutos embobados mirando el lago que había allí, un par de lecturas al mapa, una discusión que si izquierda o derecha, y continuamos el viaje, afortunadamente por el camino correcto.

Unas millas más, y más problemas: pinchazos. Pero aquí no pasa nada. Geke tenía todo lo necesario, y además el know-how (jolín, parece que hubiera aprendido antes a montar en bici que a andar ;-) ). Un poco de pegamento, discusión acerca del tiempo que hay que dejarlo, un parche, poner todo en su sitio, un poco de magia (cada uno decía que era bueno hacer un determinado truco cuando ya estaba todo hecho), y a continuar.

Pinchazos
Pinchazos

No, a continuar no, otra vez el pedal de marras. Afortunadamente estábamos cerca de un pueblecillo que tenía un Sports Centre. Con suerte habría una tienda de bicicletas donde poder hacer algún apaño. Geke y yo fuimos al pueblo a buscar alguna tienda, y mientras el resto se quedó descansando en un pub que tenía un jardín amplio. Geke preguntó en una tienda cercana, y le explicaron cómo llegar a una tienda de bicicletas. Ella se adelantó, por si cerraban, y yo continué andando. Ya veía la luz al final del túnel: una tienda de bicis, seguro que soluciono el problema. Así que andaba, andaba, andaba, y yo no veía ninguna tienda de bicis. Me encontré a un amable ciudadano, así que le pregunté por la tienda. Y me dijo que estaba a tomar por c***. Me preguntó cuál era el problema, se lo expliqué en mi inglés con acento andaluz, y me dijo: “Anda, ven a mi casa que yo te lo arreglo”. Estuvimos examinando el pedal, y concluimos que era necesario un anillo con estrías además de la tuerca. Le pusimos el anillo, lo apretamos, y de maravilla. Otra vez gracias a mogollón, y casi reverencias. Pero había perdido a Geke, y no tenía su móvil. No pasa nada, llamo a Francis y solucionado. Pero otra vez mi pelea con el móvil. No sé por qué en ocasiones no le da la gana llamar: El número que usted ha marcado no existe. Probé poniendo el 0044, sin ponerlo, con un cero delante, sin l cero, con un + en vez de 00, pero nada, no había manera. Mientras iba maldiciendo a la compañía de móviles, me encontré a Geke en una rotonda, explicando por el móvil que me había perdido (para descojone del personal :-P ). Nada, ya podemos continuar. El pedal se comportó muy bien durante el resto del viaje del sábado. Ese anillo con estrías era mi salvador, o eso creía.

Esperando que es gerundio
¿Dónde se habrá metido Isra?

A partir de ahí todo fue bastante bien. Sólo estábamos ya un poco doloridos. El culo había sufrido 28 millas de caminos llenos de piedras, pero al final estábamos donde vive la madre de Francis. Visita al pub, cena, alcohol, sexo, drogas y rock’n roll (no, eso no :-P ). La cena en el pub fue agradable, y también la charla entre todos. Jirka nos mostró que era un jedi de los juegos malabares con posavasos, y Miquel se convirtió en su joven padawan. Media hora más haciendo tonterías con los posavasos, y hubiera superado al maestro.

Tras la cena fuimos a la casa de la madre de Francis. Doloridos, cansados, no había quien afrontara esas cuestas (excepto Geke, que no sé qué tomó en la cena, pero seguro que estaba en la lista de sustancias no permitidas por la Unión Ciclista Internacional, porque no veas como subía las cuestas). Y por fin la morada donde íbamos a descansar. Un casa muy bonita. Y la madre de Francis era realmente simpática y agradable. Discutimos un poco acerca de quién dormía en el suelo y quién en las camas. Y al final me tocó dormir en la planta de abajo, en el suelo, y con los tres tenores (no veas cómo roncaban Pejman, Joan y Francis). A pesar de todo dormí bien.

La mañana siguiente en casa de Francis fue muy agradable. Rico desayuno, un poco de conversación, unas compras para el almuerzo del domingo, y a continuar con la ruta. Pero, ¡no! no puede ser, otra vez el pedal; sólo duró un par de millas. Una buena mujer de uno de los botes tenía herramientas, y estuvo ayudándonos. No logramos apretarlo demasiado, porque no teníamos las herramientas adecuadas, pero por lo menos duró hasta llegar a una zona comercial cercana al canal. Miquel y yo fuimos al B&Q, donde venden herramientas y esas cosas. Compramos una tuerca, pero no valía. Además, el anillo con estrías se había comido completamente la tuerca del pedal. Estábamos en un apuro. Pero encontramos a otro buen hombre que nos explicó que había una tienda de reparación de bicicletas cerca. Fuimos allí, y un chaval bastante amable cambió la tuerca y la apretó. Me aseguró que el pedal no se iba a salir ya. Y tuvo razón (hasta hoy el pedal dura en su sitio). Por si acaso, compramos una herramienta para apretarlo. Como dijo Pejman, no se salió el pedal porque teníamos la herramienta, si no la hubiéramos comprado, seguro que se sale en pocas millas.

Ya podíamos seguir. Tuvimos un par de pinchazos más, pero tampoco nada que nos hiciera parar mucho tiempo. Y ése era precisamente el problema. Estaba ya bastante cansado, y no veía el momento de parar. Cada vez que parábamos, además, ofrecía agua a todo el que se moviera, porque no veas cómo pesaba la botella. Tenía la espalda hecha un cristo. Usé algunos músculos de la espalda que seguro que no había usado nunca antes en mi vida.

Tras varias pedaladas desesperadas detrás del pelotón, decidimos que fuera yo en cabeza, para ir marcando el ritmo. A partir de ese momento todo fue mucho más cómodo. Cada vez quedaban menos millas. ¡Ya llegamos!

15, 14, 13 millas, cada vez queda menos. Por fin, sobre las cinco de la tarde, llegamos a Londres. ¡Hurra! Todo eran abrazos y palmadas en la espalda (en la mía no, que no veas cómo la tenía). Venga, una foto para dejar constancia de la hazaña:

¡Llegamos!
¡Llegamos!

Y ahora a volver atrás una milla :-P a tomar algo en un pub. Un sitio bonito y acogedor, donde te clavaban 8 libras por un lomito de pescado. Pero la Coca-Cola y las patatas no eran tan caras. Allí estuvimos hablando de todo un poco. Ya está, lo habíamos hecho, a pesar de la escasa confianza de nuestros conocidos (eh Teo :-P ).

Tras la comida en el pub, Verano azul por las calles de Londres en dirección a la estación de tren.

Paseo triunfal por Londres
Paseo triunfal por Londres

Ana, Vanesa, Joan, Pejman, Francis y yo volvíamos en tren a Milton Keynes. El resto vivía en Londres. Cuando llegamos la estación tuvimos un par de malentendidos para comprar los billetes y Joan besó el suelo de la estación por quedarse babeando delante de un puesto donde vendían croissants. Al final conseguimos comprar un billete de grupo, y no nos salió muy caro. Pudimos subir sin problemas las bicicletas al tren. El viaje no fue muy largo, como unos 40 minutos, aprovechados por Francis para recuperar fuerzas. Entre tontería y tontería quedamos para cenar en casa de Ana. Joan y Pejman propusieron quedar una hora después de bajar del tren, y al final quedamos en dos horas. Sin embargo, aparecieron una hora después, pero de la hora a la que habíamos quedado :-P

Vuelta a casa
Vuelta a casa

Ana y Vanesa, después de dos días a lomos de la bici, en caminos de piedras, 16 horas de pedaleo, se curraron una cena de espectáculo. Risoto con champiñones, ensalada, huevos rellenos, pan de ajo, un vino italiano, y yo que llevé una cajita de blackberries, dos latas de alcachofas (las alcachofas que no falten :-P ) y un bizcocho de fruta. Pejman su curró también una ensalada de pasta que estaba muy rica. Conocimos a los compañeros de piso de Ana, otra vez a hablar de temas varios, y sobre la una para casa.

Como dijo Pejman hoy durante la comida, un fin de semana muy completo. Hoy lunes parecía que hacía meses que no íbamos por la Universidad.

Y ya hemos preparado el siguiente; esta vez a Birminghan. Permanezcan atentos a este blog ;-) .


  1.  
    13.6.2005 | 10:25 pm
     

    La foto con el título “¡Llegamos!” es un poco sonrojante, ¿que estabáis haciendo, Isra? ;-)

  2.  
    LectorAnonimo
    13.6.2005 | 10:58 pm
     

    Cambia el pie de foto “Pinchazos” por “Un tio currando y cien mirando” :-)

  3.  
    13.6.2005 | 11:01 pm
     

    Lo malo de “pinchazos” es que parece como que todos están mirando las piernas de las chavalas… No sé en qué tipo de pinchazos estarán pensando… ejem…

  4.  
    Teo
    14.6.2005 | 10:44 am
     

    Corgullososssssstoy de ti Ixra!!

    Seguro que con todo lo que te pincho, al final soy yo el que peor se integra en Inglaterra. En el fondo te digo todas esas cosas para convencerme a mi mismo, pero no creí que no fueras capaz de hacerlo, ni mucho menos.

    Campeoooon!!

  5.  
    14.6.2005 | 10:49 am
     

    Gracias Teo. Anda verás cómo te integras, sólo te tienes que comprar una bici, y venirte con nosotros a Birminghan, que será la próxima hazaña ;-)

  6.  
    17.6.2005 | 6:25 pm
     

    Pedazo de viajecito, terminariais bien molidos, jejeje. Cuando vuelvas hecharemos un partido, con el ejecicio que estas haciendo no va a haber quien te coja… Figo XD

    Estos viajes ¿te los patrocina “el corte ingles” o algo? Saludos :P

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