Born to be geek!

Corre, corre, que nos quedamos en tierra

Escrito el Martes 5 Julio 2005

Dejadme un momento para respirar …..

Ya está. Esta mañana volvía a UK, en un vuelo que salía de Barajas a las 10:50. Así que, teniendo en cuenta el gran servicio que proporciona EasyJet, calculé que debería estar sobre las 8:50 en Barajas. Puse el despertador a las 7:20, para salir de casa sobre las 7:50.

Sonó el despertador a su hora, me levanté medio zombi (anoche llegué tarde a casa, y más tarde aún me acosté, esperando a Álvaro para que me trajera el pinguino de peluche que le había encargado). Comencé el proceso de preparación: meter las cosas en la mochila tal y como se pudiera, poner la colcha encima de la cama para disimular que no está hecha :-P , y todas esas cosas que hacemos todos pero ninguno reconocemos ;-)

Pero cuando estaba poniendo la colcha, me dije: tengo cinco minutos más, y me eché otro ratito. Cuando me di cuenta eran ya las ocho y cuarto. ¡Horror! Rápido, rápido, hay que salir cuanto antes.

Primero lo más importante, el ordenador a la mochila, tiene las baterías recargadas, así que tengo entre seis y ocho horas para escribir tonterías como ésta mientras voy en el avión/tren.

Luego lo segundo, el pasaporte. Vale. La cartera, también. ¿Qué falta? Ummm, a ver, ¡coño! la ropa. Pues venga, que como hay prisa, todo una bola y a la mochila. Mierda, no cabe. Bolsa del Carrefour, vale, cabe. Qué más, ….., móvil, llaves, pasaporte, cartera, llaves, ordenador, ropa en la bolsa, estoy vestido (camiseta, bermudas y sandalias, del día anterior, que hay prisa), vale lo tengo todo.

Pero tengo la sensación de que falta algo. Umm, ¿qué será eso que hay debajo de la cama? Joder, los zapatos. Menos mal, ya me veía yo un mes en sandalias en Milton Keynes. A la bolsa del Carrefour también.

Os podéis imaginar las pintas que tenía: en plan veraniego, mochilón a la espalda, bolsa del Carrefour llena de ropa, bolsa de cartón con pingüino de peluche y mi ropa interior (no cabía en la del Carrefour), y corriendo como un loco hacia el metro.

Metro, tren, tren, metro (línea 8 a reventar, como siempre), y sobre las 10 estaba en Barajas. Vale, tengo tiempo, la facturación no cierra hasta las 10:20. A ver, dónde estará el mostrador. Como no podía ser menos, justo en la otra punta de Barajas. Venga, a correr, todo sea por un Madrid olímpico.

Las 10:10, estoy en la cola. Uff, prueba superada. Me tocó el número de orden 130. Esto es, hasta las maletas van a entrar en el avión antes que yo. Bueno, vale, da igual, ya tengo la tarjeta de embarque, puedo respirar tranquilo. Así que caminaba triunfal hasta el control de pasaportes (tengo el 130, así que tampoco vale de mucho que corra).

Uy, ¿qué será esa marea humana? Premio para el que lo acierte: el control de pasaportes. Me cachis en los …. del Blair, ¿pero no somos europeos?, para qué hace falta el control de pasaportes para viajar a UK. La tensión (y la cola) crecía por momentos. Que me quedo en tierra.

Pero nueva prueba superada. 10:30 y ya he pasado el control de pasaportes. Veamos cuál es la puerta de embarque. Su****madre, casi la Z99. Venga, a correr otra vez. Allí estaba yo, como un guiri más, corriendo con mis bermudas, mis sandalias, mi camisa de cuadros, la bolsa del Carrefour, la de cartón con mis ropas más comprometedoras. Mientras echaba el pulmón por la boca pasé por delante de una tienda donde vi una preciosa mochila. 26 euracos que me ha costao. Bueno, todo sea por ocultar mis vergüenzas en forma de ropa interior. Sorprendentemente cabía todo, bolsa del Carrefour incluida.

Y por fin estaba en la puerta de embarque. Afortunadamente EasyJet funcionó esta vez tan mal como de costumbre, y todavía estaba casi todo el mundo esperando a embarcar. Aproveché para hacer un par de llamadas, hasta que entrara todo el mundo. Con el 130 seguro que cuando llegara al avión me iba a tener que sentar en la taza del váter. Pero bueno, EasyJet es lo que tiene, que poner números en los asientos es algo muy caro oiga.

Ya podía respirar tranquilo (bueno, y casi respirar a secas, no veas qué mañana de carreras). Estaba en el avión, conseguí un sitio cerca de la puerta (que en Londres tenía que empalmar con un tren, más vale coger un sitio bueno para salir pitando del avión). Una pareja muy simpática sentada al lado mía. Todo pintaba bien.

Despegamos, el grupo de niños del fondo correteaba y hacía ruido, pero algo soportable. Así que el vuelo iba bien. Pero a la pareja de al lado no les dio tiempo a esperar a llegar al hotel, y se empezaron a pegar el lote allí mismito, al lado mía. Pero un poquito de piedad, que mi ex me-ha-dao el pasaporte hace un mes. Pues nada, piedad ninguna, lujuria alguna. Joe, todo el viaje metiéndose mano.

Dos horas de viaje, y ya estábamos en Luton. Menos mal, por una vez llegan a la hora. A salir pitando, que hay que hacer otra combinación ganadora de trenes y metro. Allí estaba yo, corriendo por Luton. El cielo nublado, lloviznando, un frío de narices (pero si estamos a 5 de julio, ¿cómo hace tanto frío?). Venga, corre, que llegas, sigue corriendo, corre, ssstopp. Uy, qué raro, una cola en el pasillo de salida. Pero qué será esto. ¿Lo adivinan? Otro control de pasaportes. Esto ya rallaba lo surrealista. ¿Pero qué fue del somos europeos de Antonio Ozores? Casi tienes que enseñar el pasaporte hasta para ir al servicio. 12:30, en la cola. El tren sale a las 14:40. Espero tener tiempo. Por lo menos estoy dentro de la terminal, que no veas el frío que hace fuera. Pero un momento, qué es eso. La puerta cerrada, y un desvío hacia un patio. Allí todo el mundo esperando a su turno para el control de pasaportes. Lloviendo, con unos 12 ºC, en bermudas y sandalias, todo el mundo mirándome y preguntándose de donde salía yo (¿pero el avión que viene de las Bermudas no aterriza en Heathrow en vez de Luton? :-P ).

Media hora más tarde ya había cumplido con el trámite de negarme mis derechos como ciudadano europeo, y estaba ya buscando el autobús que lleva hasta la estación de trenes. Esa parte fue fácil. Un chapurreo en inglés con la de la caja, y la primera buena noticia del día, si vas a coger el Eurostar te hacen descuento en los cercanías hasta llegar a Waterloo. Qué bien. Venga, ¿cuánto es entonces? 10 libras. No debo haber entendido bien (esto de haber estado en España, que te desacostumbras al inglés). ¿Cuánto ha dicho? 10 libras. Joe, pues menos mal que tiene descuento. Por lo menos la señora fue amable, y confirmó que el itinerario que llevaba preparado era correcto.

Así que al tren, 40 minutillos por la campiña inglesa, y ya estaba en Blackfriars. Tres paradas de metro, y misión en territorio inglés cumplida. La señalización era buena, no me costó encontrar el metro. Lo que me costó fue el metro en sí. ¡2 libras! que cuesta un billete sencillo. ¿Pero es que están locos? 2 libras son 3.5 euros, casi 600 pelas. En mis tiempos mozos con 600 pelas te comprabas el MicroHobby con dos cintas, y todavía te sobraban cinco duros (y era la época en la que con cinco duros podías todavía hacer algo). No veas, 600 pelas cada vez que vayas a coger el metro (y eso si sólo viajas en una zona, que como atravieses zonas el clavo es mayor todavía).

Bueno, no pasa nada, guardaré el ticket, y luego recuperaré el dinero cuando pase las facturas. Me lo metí en la cartera como si fuera un tesoro. Tres paraditas, y ya estaba en Waterloo. Vaya, hay que pasar el ticket también en la salida. Pues nada, se pasa. Lo meto en la máquina, se abren las puertas, y allí me quedo yo esperando a que lo vuelva a escupir. El de detrás que me empuja como diciendo venga hombre pasa que no da calambre. Mi tesoro perdido. La maquinita de marras no devuelve los tickets.

Pero ya estaba la misión cumplida. Cogí los tickets del Eurostar en una máquina automática, control policial, otra vez a enseñar el pasaporte (ya he olvidado cuántas veces lo he enseñado hoy), un ratito esperando a que se pudiera subir al tren, y en marcha hacia Bruselas.

Estoy escribiendo esto desde el tren (justo cuando está pasando por debajo del Canal de la Mancha, no veas cómo se notan los cambios de presión). A ver qué me espera cuando llegue, porque no tengo ni idea de cómo se llega al hotel. Con un poco de suerte, y para completar el día, cuando me vean entrar en bermudas, sandalias y camisa de cuadros, me dicen que no tienen hecha la reserva :-P .

No hace falta que me deséis suerte, si existe un equilibrio en el universo debería tener un poquitín más de suerte en Bruselas :-) .


2 comentarios en la entrada 'Corre, corre, que nos quedamos en tierra'

  1.  
    11.7.2005 | 11:54 am
     

    No te hiciste una foto de esa guisa? :-)

  2.  
    LTSmash
    30.7.2006 | 10:50 pm
     

    Oie no te calaron los pies? Del frio y de correr con sandalias, huh, eso debio doler, xD

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