Acabo de llegar de la biblioteca. Tenía intención de solicitar una copia de una tesis doctoral, que me puede ser de bastante ayuda a la hora de realizar la mía. Los datos de la tesis son los siguientes:
- Autor: S. S. Pirzada
- Título: An statistical examination of the evolution of the Unix system
- Lugar: Department of Computing. Imperial College. London
- Año: 1988
La biblioteca tiene un servicio para pedir tesis de otras universidades. Pero tras hablar con ellos estoy flipando. En primer lugar, me han dicho que sería más fácil que intentara comprarla (!), aunque era bastante cara. Luego me han dicho que si no la quiero comprar, pueden pedir un microfilm, y que lo puedo consultar, pero que no puedo hacer una copia del microfilm. En el caso de que fuera posible obtener una copia en papel, sólo puedo consultarla, y desde luego no puedo hacer una copia para consultarla cuando yo quiera.
En resumen, que pagas o no tienes tu copia. Pero vamos a ver, ¿de qué se trata esto? ¿esto no es ciencia? ¿no benefician los estudios científicos a todos? ¿qué mal hago si copio una tesis, como para no tener el permiso de hacerlo?
Tenía entendido que la ciencia avanzaba gracias a que se comparte el conocimiento. Cuando publicas un artículo, escribes una tesis, etc, tu conocimiento es compartido con el resto de la comunidad, y otras personas pueden basar su trabajo en el suyo, de modo que se mejora de manera continua, y se evita reinventar la rueda. Pero si quiero consultar una tesis, porque alguien hace 15 años ha hecho un trabajo similar al mío, y quiero evitar reinventar la rueda, mejorar su trabajo, profundizar más en él, tengo que pasar por caja, o sólo consultar la tesis, que eso de copiar es muy malo.
Otro ejemplo de los beneficios de la propiedad intelectual (por cierto, curioso término, ¿cómo se puede tener la propiedad de un bien intangible? ¿son tus ideas propiedad tuya? ¿es de mi propiedad lo que escribo en este blog?). La verdad es que cada vez estoy más convencido que la propiedad intelectual sólo favorece a los intermediarios que intentan explotar económicamente hasta el último extremo las obras que han escrito otras personas. ¿No se supone que es mejor para la sociedad el conocimiento compartido? ¿Por qué se ponen estas trabas?
Y que nadie me entienda mal. Hablo de propiedad intelectual. No de derechos de autor. Son cosas diferentes. Como autor de una obra tienes derecho al reconocimiento, a vender copias, etc. Pero los derechos de autor terminan donde comienzan los derechos colectivos a tener acceso al conocimiento y a la cultura. No se puede evitar que se haga una copia de una tesis doctoral amparándose en que pertenece a alguien; como mucho puedes ser el dueño de una copia de esa obra, pero no de la obra en sí. Es algo que es malo para todos, incluso para el mismo autor de la tesis. ¿Quién gana? Quien la vende (que no tiene nada que ver con quien la escribió) ¿Para qué necesitamos ese intermediario? Para nada.
¿Entonces por qué se mantiene este modelo? Porque algunos se están forrando con él. Y presionan para que se mantenga, Constantemente te meten en la cabeza la idea de que compartir es malo (soy un criminal, quiero copiar una tesis doctoral para intentar mejorar el trabajo en ese campo). Y al final la sociedad lo acaba aceptando. ¿Eres un criminal por compartir un libro, un disco, por copiarlos? ¿Puede alguien explicarme si algo malo en copiar una tesis/libro/disco/lo-que-sea como para que esté prohibido? (por cierto, prohíbido en UK, que no en España, leed o escuchad a David Bravo),
Estos magnates de la propiedad intelectual, que intentan criminalizar el ejercicio de tus derechos a compartir las obras, son los que perjudican la cultura, el conocimiento, la ciencia, porque su objetivo no es la cultura, el conocimiento o la ciencia, sino su explotación económica incluso a costa de su perjuicio. Los medios de comunicación te atontan con esas ideas, intentan lograr que pienses que las cosas son como dicen, como dice David Bravo generan fotocopias de personas. Sin embargo, este nuevo modelo de compartirlo todo, que la tecnología (redes P2P, Internet) pone ahora a nuestra disposición, genera otros canales de comunicación que son interactivos, todo el mundo puede participar, y son complicados de controlar. Así que la gente ya no piensa como a estos magnates les interesa, y empiezan a cuestionarse las verdades que ven en la tele. Cada uno piensa como quiere. Y cuando se lee una noticia, se puede llegar a un consenso entre todos para comprobar si es realmente cierta (la inteligencia colectiva, como la llama Barahona). Así es por ejemplo cómo funciona Barrapunto.
En otras palabras, la comunicación hasta ahora ha sido siempre cliente-servidor (el cliente es el espectador, el servidor los medios de comunicación tradicionales), y para tener un servidor (un medio de comunicación) necesitabas mucha pasta, por lo que a todos los efectos los poderes económicos controlaban (y controlan) los medios de comunicación, y generaban (y generan) corrientes de opinión. Sin embargo, ahora hay otra vía, que es la de extremo a extremo; creas un blog, pones lo que te parezca, otro pone un comentario, lo enlaza en su propio blog, lo comenta, etc. Además, la información que puedes intercambiar con otras personas es cualquiera que se pueda codificar en un formato digital (música, libros, etc). Ya no se necesitan intermediarios, ya nadie controla los flujos de información. Y ahí es dónde está el peligro para los magnates que se han enriquecido a costa de las obras ajenas, puesto que con este modelo ya no son necesarios, y por tanto no van a poder enriquecerse aún más.
Así que lo que voy a hacer es esperar a ver si consigo una copia en papel de la tesis, y si la consigo, la fotocopiaré, no pienso pagar a un intermediario. Si no, intentaré contactar con el autor, para que me envie una copia. En ese caso si que estaría dispuesto a pagarle. Os contaré las novedades.

[…] Hace unos días escribía acerca de la propiedad intelectual, y el conflicto que se generó entre mi interés por acceder a una tesis doctoral, y el interés de hacer dinero de ello de algún intermediario. […]
[…] En fin, que no aprendemos a usar los derechos de autor correctamente. […]