Un geek detenido en el metro de Londres porque tenía una pinta sospechosa.
Un chaval queda con su novia, decide coger el metro. Mientras espera comprueba los mensajes del móvil, saca un artículo de la Wikipedia que ha imprimido y se ponee a leerlo. La policía le rodea, le registra y decide detenerle. Le llevan a una comisaría, donde es interrogado, le retienen algunas de sus posesiones, registran su piso, y retienen algunas de sus posesiones en el piso.
A la mañana siguiente todo ha quedado en un error. Pero como la nueva Ley Antiterrorista les ampara, no hay lugar a ningún tipo de reclamación. La policía se ha quedado con un registro donde figuran sus datos, muestras de ADN, la tarjeta SIM de su móvil y algunas cosas más. Y no puede recuperar nada, ni sus posesiones ni la dignidad perdida al ver sus derechos fundamentales pisoteados.
Según le explicaron antes de soltarle, él había sacado algunos cables y dejado pasar un tren en la estación, extremo que el afectado niega. Además, pasó sin mirar a la policía a la entrada de la estación, otras dos personas pasaron detrás suya, llevaba una mochila y una chaqueta, iba mirando al suelo mientras bajaba los escalones, y estaba vigilando a la gente que había en el andén. Según la policía, claro.
Lo que pasó según el afectado es que entró por la puerta, bajó con cuidado porque iba sin lentillas, y se puso a esperar el tren.
La policía empieza a estar algo paranoica.
Todo esto me ha traído a la mente mi experiencia en el aeropuerto de Dublín. En el control de pasaportes me hicieron quitarme los zapatos, los pasaron por rayos-x, sacaron el portátil de mi mochila, lo pasaron por rayos-x, sacaron todas las cosas que llevaba en la mochila (auriculares, adaptador de corriente del portátil, reproductor MP3, tres llaves de memoria USB, y no recuerdo qué más), las examinaron detenidamente por rayos-x, y después me solicitaron que explicara por qué llevabas esas cosas en la mochila, y para qué servían (una por una, iban descartando cada objeto cuando recibían la explicación). Parece que mis explicaciones les convencieron, y me dejaron pasar. Me pidieron disculpas y dijeron, literalmente, “que tanto cable en una mochila resultaba sospechoso”. Tengo que decir que es el primer aeropuerto donde me ocurre, y este año he viajado bastante, siempre con las mismas cosas en la misma mochila.
Así que ya lo sabéis, los geeks somos sospechosos. La próxima vez sonreid a la policía, y cruzados de brazo mirando al frente mientras esperáis el tren.
geeks are suspicious even more when they use the same tshirt over two weeks…!